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Café Affogato

Café Affogato

Unos lo clasifican como postre, otros como bebida, pero todos están de acuerdo en que el affogato es delicioso. La mejor definición del café que os presentamos hoy es, sin lugar a dudas, el triunfo de la simplicidad. Es casi imposible obtener algo mejor con tan sólo dos ingredientes. Sí, has leído bien: sólo dos. ¿Todavía no lo has probado? Pues descúbrelo con nosotros.

¿Qué quiere decir “affogato”?

Tras el término affogato se esconden dos de las mayores pasiones de los italianos (el café y el helado) en una combinación simple y magistral al mismo tiempo. “Affogato” es una palabra italiana que podemos traducir como “ahogado”, “hundido”, “sumergido”, describiendo así de forma muy gráfica su elaboración, en la que la bola de helado es ahogada por el café caliente. El resultado es que el helado se va derritiendo y mezclando con el café, produciendo una combinación cremosa de un sabor inigualable.

El affogato es originario de Milán, aunque muy pronto se convirtió en uno de los postres favoritos de todos los italianos. De Italia saltó al resto de Europa y de ahí al mundo, aunque fuera de su país de origen no lo consideran postre, sino bebida. Dejemos la polémica a los expertos y centrémonos en lo importante: cómo se prepara.

Receta original del affogato

Una última cosa antes de comenzar con la receta: permítenos insistir en que sólo lleva dos ingredientes. En algunas versiones de la receta indican que hay que añadir azúcar, pero no es necesario. Te garantizamos que con el azúcar que lleva el helado es más que suficiente para endulzar el café, salvo que seas inmensamente goloso.

Ingredientes:

  • Helado de vainilla
  • Café exprés

Elaboración:

  1. Prepara un buen café exprés de la manera habitual.
  2. Coloca una o dos bolas de helado de vainilla en el fondo del vaso o la taza que hayas elegido para prepararlo.
  3. Vierte sobre el helado una taza de café recién hecho.
Café Affogato

Que no te líen

Movidos por ese absurdo afán que siempre nos lleva a complicar las cosas más simples sin ninguna necesidad, encontrarás sugerencias insólitas sobre como debes preparar el affogato.

Algunos te hablan de la necesidad de contar con un vaso irrompible. ¿Para qué? Para que resista el choque térmico. Dicen que si el vaso está muy frío la bebida “funciona mejor” y por eso recomiendan poner el vaso dos o tres horas en el congelador. Ni que decir tiene que, si lo primero que haces con un vaso congelado es echarle café casi hirviendo, lo más que probable es que se rompa. Pero es que además este paso no es necesario, de verdad. En Italia, la cuna del affogato, llevan toda la vida bebiéndolo sin congelar los vasos. Algo sabrán ellos, ¿no te parece?

Otros insisten en las obviedades: te dicen que debes asegurarte de que el helado esté muy frío y el café muy caliente. Lo que no deja de ser una perogrullada, porque las tarrinas de helado siempre se conservan en el congelador y no pueden estar más frías. Y en lo que atañe al café caliente, tres cuartos de lo mismo. El café recién hecho tiene la temperatura ideal. Calentarlo más sería estropearlo sin remedio, porque cuando el café hierve, como todos sabemos, su sabor se vuelve amargo y desagradable.

Variaciones sobre el affogato

Ya se sabe que el mundo está lleno de baristas y chefs (profesionales o aficionados) y el affogato no podía escapar al afán de innovación de todos estos artistas. En Italia está muy extendida la costumbre de añadirle un chorrito de licor (Baileys, Amaretto, Kahlúa, Amarula…). En cambio, los apasionados de la decoración prefieren culminar el affogato con una buena capa de nata montada, sobre la que añaden caramelo, sirope, virutas de chocolate, canela o cacao.

En opinión de algunos la textura del affogato es demasiado cremosa y necesita algo crujiente para hacer contraste, así que le añaden barquillos, galletas, láminas de almendra caramelizadas u otros frutos secos. Jamie Oliver, el conocido chef británico, aboga por poner en el fondo del recipiente, justo debajo del helado, las sobras de tartas o bizcochos, añadir frutos secos y regarlo todo con chocolate fundido.

El helado de vainilla tampoco escapa a los innovadores, que lo sustituyen por nata, chocolate, praliné… Si quieres hacer la prueba recuerda que los helados de frutas ácidas producen una pésima combinación con el café. Las últimas tendencias en esto de personalizar el affogato llevan a sustituir el café por té o chocolate, pero eso ya escapa de nuestro universo cafetero.

Truco

Si no tienes un sacabolas de helado en tu cocina, probablemente será porque nunca lo utilizas. Así pues, comprar uno tan sólo para preparar el affogato no parece muy buena idea. ¿Qué tal si nos arreglamos con algo que tengas en casa?

Prepara un vaso con agua a temperatura ambiente y una cuchara. Sumerge la cuchara en el agua y luego arrástrala por la superficie de la tarrina para ir formando una especie de tirabuzón con el helado. Podrás depositarlo en el vaso fácilmente, ya que, al estar mojada la cuchara, el helado no se quedará pegado a ella. Cada vez que tengas que hacer una nueva bola, introduce de nuevo la cuchara en el agua en primer lugar.

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