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Café irlandés

Café irlandés

El café irlandés probablemente sea la más popular de todas las bebidas preparadas a base de café y alcohol. Casi todo el mundo ha oído hablar de ella aunque no la hayan probado. Si alguna vez has tenido la curiosidad de buscar o preguntar es posible que te haya sorprendido la gran cantidad de variaciones que puedes encontrar. Aunque la genialidad de las grandes recetas radica en su sencillez. Por eso hoy queremos ofrecerte la auténtica receta del café irlandés. Pero antes, sepamos un poco más acerca de su creación.

Historia del café irlandés

El café irlandés vio la luz una noche de invierno de 1943 en la cafetería restaurante del aeropuerto de Foynes (en Irlanda, por supuesto). Un avión, que había partido de allí con anterioridad, tuvo que regresar al aeropuerto debido a las pésimas condiciones del clima. Los pasajeros volvían agotados y ateridos de frío, así que Joe Sheridan, el chef de la cafetería, les preparó una bebida a base de café caliente y whisky irlandés. La bebida tuvo tanto éxito que los pasajeros no paraban de preguntar su nombre y Sheridan les contestó lo primero que se le pasó por la cabeza: “café irlandés”.

Si en lugar de en un aeropuerto ésto hubiera sucedido en otro lugar quizá no estaríamos hablando de ello ahora. Pero la bebida se incorporó a la carta y el continuo trasiego de pasajeros de todos los países provocó que se volviese popular en muy poco tiempo. En 1945 cerraron el restaurante de Foynes y Joe Sheridan consiguió trabajo en la cafetería de otro aeropuerto irlandés, Shannon. Allí le conoció en 1951 el periodista norteamericano Stan Delaplane.

Enamorado del café irlandés el periodista lo alabó mil veces antes su amigo Jack Koeppler, propietario del Buena Vista Café, un local en San Francisco. En 1952 Koeppler le hizo llegar a Sheridan una oferta tan buena que abandonó Europa para irse a trabajar a San Francisco. El chef se jubiló diez años después, pero para entonces su café y el local se habían vuelto famosos en el mundo entero. En el Buena Vista Café han seguido preparando hasta nuestros días el café irlandés tal y como lo hacía Sheridan, con la receta original que te referimos a continuación.

Receta del café irlandés

Lo primero que vas a necesitar es un recipiente adecuado para preparar tu café irlandés. Tradicionalmente se utiliza una copa de boca ancha, pero también puedes prepararlo en un vaso o en una taza, siempre que sea transparente. La última tendencia en presentación es emplear copas con asa.

Ingredientes:

  • Agua hirviendo
  • Una cucharada de azúcar moreno
  • 40 mililitros de Irish whiskey (whisky irlandés)
  • 80 mililitros de café exprés recién hecho
  • Nata fresca batida

Elaboración:

  1. En primer lugar hay que batir la nata fresca. No es necesario batirla durante mucho tiempo ni que tenga una consistencia tan firme como la que se utiliza para adornar postres. Tan sólo hay que batirla hasta que alcance el punto de cinta, es decir que esté lo bastante espesa como para caer desde las varillas en forma de chorro continuo, que a su vez formará un dibujo en relieve permanente sobre la superficie.
  2. Luego se pone una cucharilla en la copa y se llena con agua hirviendo. Se mantiene durante diez o quince segundos, se retira la cucharilla, se vierte el agua y se seca la copa con rapidez. Así se precalienta la copa y la bebida conservará su temperatura durante más tiempo.
  3. Inmediatamente después, para que no se enfríe la copa, se echa la cucharada de azúcar y el whisky.
  4. Se añade el café y se remueven los ingredientes hasta que se disuelva por completo el azúcar.
  5. Por último, con una mano sostén una cuchara del revés sobre la copa y con la otra, muy, muy despacio, ve echando la nata sobre el dorso de la cuchara hasta que se llene la copa. Se trata de que la nata caiga lentamente sobre el café y se quede flotando sobre él, sin mezclarse.
Receta del café irlandés

Sugerencias

Como en todas las recetas, el resultado final dependerá de la calidad de los ingredientes. Si eliges un buen café y un buen whisky irlandés, el éxito está garantizado. ¿Sabes cómo diferenciar a simple vista un whisky irlandés de uno escocés o de cualquier otra procedencia? Pues es muy sencillo: en la etiqueta del irlandés podrás leer la palabra whiskey, con una “e” entre la “k” y la “y”, en lugar de whisky como en todas las demás

A la hora de prepararlo puedes modificar las cantidades a tu gusto, si prefieres un café irlandés más grande o más pequeño, pero siempre respetando las proporciones: un tercio de whisky y dos de café.

El típico espray de nata puede sacarte de un apuro algún día, pero recuerda que la clave del café irlandés está en la nata fresca recién batida.

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