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Café soluble

El café soluble (también llamado café instantáneo o café de cristales) nunca ha sido la opción preferida de los grandes entendidos en café, que siempre se decantarán por el café en grano. Sin embargo, aunque pueda resultar chocante, más del 50% de todo el café que se consume en el mundo es café soluble y en algunos países, como Gran Bretaña, el porcentaje llega hasta el 75%. ¿Por qué ocurre así? ¿Qué es lo que mueve a tanta gente a decidirse por este tipo de café en lugar de cualquier otro? Si tuviéramos que resumir los motivos en dos palabras, estas serían “facilidad y sencillez”.

Ventajas del café soluble

Aunque los motivos por los que se empezó a comercializar masivamente a partir de 1938 fueron muy diferentes, lo cierto es que desde entonces el café soluble ha contribuido a simplificar la vida de millones de personas (empezando por los soldados de la segunda guerra mundial que, gracias a él, pudieron tener su ración de cafeína casi en cualquier parte).

Para preparar tu bebida favorita con cualquier otro sistema vas a necesitar al menos algún tipo de cafetera y, si te decides por el café en grano, también un molinillo.

Para preparar un café soluble tan sólo necesitas un vaso o una taza con la cantidad de café soluble que desees, añadir agua caliente y mezclar con una cucharilla. En pocos segundos tendrás tu café a la medida. Si lo quieres más fuerte o más suave, tan sólo tienes que variar la cantidad de café que has añadido. Si lo prefieres, puedes añadir leche caliente en lugar de agua. El resultado en ambos casos será magnífico. ¿Entiendes ahora por qué el café soluble tiene tanto éxito?

Otra cosa que conviene resaltar es la increíble versatilidad del café soluble, presente en multitud de recetas de cocina.

¿Cómo se elabora el café soluble?

En un principio la preparación no se diferencia demasiado de cómo se prepara un café en casa salvo, evidentemente, en las cantidades de agua y de café y en el tamaño de la “cafetera”. A partir de ahí, cuando ya están preparados los miles de litros de café, empieza realmente el proceso que consiste básicamente en eliminar toda el agua de nuestra bebida.

Los principales métodos pueden variar entre el centrifugado, el secado por aire caliente o la liofilización, pero en todos ellos al final obtendremos un polvo de café concentrado, sin restos de agua y mucho más ligero de peso: el café soluble.

Un consejo: siempre que puedas elige café soluble que haya sido liofilizado, ya que conserva mejor y durante mucho más tiempo todo el sabor y el aroma.

Variedades de café soluble

En un principio el café soluble era justo eso: sólo café. La variedad había que buscarla en el tipo de café utilizado para obtenerlo (arábica o robusta) y en el lugar de origen (Brasil, Colombia, Yemen…).

Sin embargo, poco después se descubrió que, si se añadía leche y azúcar a la preparación, el café soluble se conservaba en perfectas condiciones durante mucho más tiempo.

En la actualidad puedes encontrar muchas variedades de café soluble con las que puedes preparar algunas deliciosas bebidas, como el cappuccino, el mocha o el vanilla latte. También tienes a tu disposición cafés a los que se le han añadido vitaminas o minerales para hacerlo aún más energético. Y, por supuesto, podrás encontrar la versión descafeinada de la mayor parte.

Última actualización el 2019-11-12

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