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Carajillo

Receta del carajillo

Seguro que nunca has probado un auténtico carajillo si lo primero que acude a tu mente, cuando escuchas este nombre, son conceptos como “viejuno” o “casposo”. Para preparar un carajillo correctamente se requiere algo de tiempo y esmero. Pero en muchos bares y cafeterías se considera prioritaria la rapidez y por eso se saltan algunos pasos de la elaboración, o incluso se limitan a servirte un café solo y una copa de brandy, esperando que tú hagas el resto del trabajo y que tu imaginación supla lo que falta.

Si quieres darle una oportunidad a esta clásica bebida española nosotros te ofrecemos la receta original, algunos trucos y sugerencias, y te contamos algunos detalles poco conocidos. Acompáñanos en este viaje.

El origen del carajillo

El carajillo primitivo surgió en plena guerra de Cuba a finales del siglo XIX. Los soldados, agobiados por el clima, mal alimentados y agotados por la lucha, intentaban darse ánimos con lo que tenían a mano. Comenzaron a combinar café azucarado con brandy o con ron, y la mezcla resultante recibió el apodo de “coraje” o “corajillo” español.

Junto a los supervivientes que volvieron llegó a España la bebida que habían creado. En muy poco tiempo el corajillo tomaría su forma definitiva, a la vez que su nombre evolucionaba y se convertía en carajillo. No se sabe a ciencia cierta si la mutación del nombre fue debida tan sólo a cambios en la pronunciación o si tiene algunas connotaciones de otra palabra española de la que se considera diminutivo.

El carajillo arraigó muy hondo en nuestra sociedad y su presencia se convirtió en algo habitual en muy distintos ámbitos. Protagonista de las tertulias en los cafés, soberbio colofón de una suculenta comida, gran aliado para combatir el frío de los días invernales y energético desayuno para muchos transportistas (cuando las leyes de tráfico aún no regulaban la ingesta de alcohol). El famoso director de cine Luis Buñuel comenzaba sus jornadas de rodaje bebiéndose un carajillo. La bebida ha estado presente en las letras de algunas canciones (de Joaquín Sabina y de Los Rodríguez, por ejemplo) e incluso se han llegado a editar dos fanzines con su nombre (El Carajillo y Carajillo Vacilón).

¿No sientes curiosidad por probarlo? Pues vamos a ello.

Receta del carajillo

Para preparar el carajillo perfecto de la forma más cómoda y segura posible, además de los ingredientes básicos, necesitarás algunas cosas más:

– Un vaso, jarra o taza transparente, en el que podamos apreciar los contrastes que nos ofrece esta bebida.

– Una jarra de acero inoxidable en la que podamos flambear el brandy con seguridad.

– Un encendedor de cocina o cerillas largas.

Además, como siempre que vayamos a prender fuego a cualquier bebida alcohólica, es conveniente tener a mano un extintor. Seguro que vas a tener mucho cuidado, pero las medidas de seguridad nunca sobran.

Ingredientes:

  • Terrones de azúcar
  • Cáscara de limón
  • Granos de café
  • Canela en rama (opcional)
  • Brandy
  • Café exprés

Elaboración:

  1. Deposita en el fondo de la jarra dos o tres terrones de azúcar, según el grado de dulzor que desees. Añade una tira de cáscara de limón y dos o tres granos de café.
  2. Por lo que respecta a la canela no existe un criterio definido. Mientras que algunos profesionales defienden su uso otros lo rechazan. En cualquier caso, si te animas a utilizarla, añade un trozo de canela en rama a la jarra. Pero sólo un pequeño trozo, para que aromatice la bebida sin que su sabor predomine sobre el resto de los ingredientes.
  3. Añade el brandy a la jarra. En cuanto a las proporciones, la cantidad de brandy no suele sobrepasar la mitad de la del café que luego vamos a mezclar.
  4. Con la ayuda del mechero de cocina (o de las cerillas largas) prende fuego al brandy.
  5. Durante el tiempo que el brandy esté ardiendo, remueve el contenido de la jarra con una cuchara de vez en cuando. El objetivo es disolver por completo el azúcar y conseguir que los sabores se mezclen.
  6. Cuando el fuego se haya apagado, vierte el contenido de la jarra en el vaso. Si no quieres encontrar tropezones en tu bebida, viértelo a través de un colador (aunque le quitas parte del encanto).
  7. Por último, incorpora doble cantidad de café recién hecho. Para que caiga con más suavidad utiliza una cuchara y vierte el café despacio sobre el dorso de la cuchara. Esto se hace para que no se mezclen antes de tiempo y conseguir así ese bonito efecto que podrás ver a través del cristal: dos franjas de distinto color perfectamente diferenciadas.
  8. No se debe mezclar hasta el último momento, justo antes de beberlo.
Receta del carajillo

Pequeños trucos

Si quieres calentar un poco el brandy antes de prenderle fuego, pero no tienes una cafetera con tubo de vapor (como las profesionales), no te preocupes porque hay otras formas muy sencillas de hacerlo. Puedes introducir unos minutos la jarra con el brandy en un recipiente con agua caliente o puedes calentarlo directamente en un cazo. Pero recuerda: al calentarse se desprenden vapores y arde con mucha más facilidad, así que extrema las precauciones al encenderlo.

El brandy se apagará por sí mismo cuando se haya consumido el alcohol, pero si no quieres o no puedes esperar, puedes apagarlo de forma muy sencilla. Tan sólo tienes que colocar un plato o una tapadera sobre la llama y dejará de arder al faltarle el oxígeno.

Ante de añadir la cáscara de limón, asegúrate de haber raspado por completo la parte blanca que podría aportar un sabor amargo a tu bebida.

Otros tipos de carajillo

Tradicionalmente, además de con brandy, el carajillo se ha elaborado también con ron. Sin embargo en algunas zonas han sustituido estos licores por orujo o anís.

Preparar un buen carajillo requiere algo de tiempo. Por eso, pensando en aquellos que siempre van con prisas, varias marcas han comercializado bebidas alcohólicas con la denominación de carajillo. Se trata de brandy o ron que ya han sido quemados junto con el resto de los ingredientes. Sólo tienes que echarlo en el vaso, añadir café caliente, y ya está. También es una solución perfecta para los que no se atreven a flambear el brandy.

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