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Tiramisú

Tiramisú

El tiramisú es uno de los mejores dulces que se pueden elaborar a base de café. Su origen es insólito, su sabor delicioso, su elaboración muy sencilla y su fama mundial. Motivos más que suficientes para ser el primer postre que traemos a nuestra sección de recetas. Sigue leyendo y no podrás resistir la tentación de prepararlo.

El sorprendente origen del tiramisú

No hace falta ser muy perspicaz para saber que las raíces del tiramisú hay que buscarlas en Italia. Un postre elaborado a base de café y con todos los demás ingredientes originales italianos, tenía que surgir en el país amante del café por excelencia.

El invento del tiramisú evolucionó muy deprisa. En pocos años pasó de ser un tentempié a convertirse en uno de los postres predilectos de los hogares y restaurantes de su país de origen, y después también de los de medio mundo. En la actualidad casi toda la gente lo conoce, pero muy pocos saben dónde surgió en realidad.

El tiramisú nació después de la Segunda Guerra Mundial, en la década de los cincuenta del siglo pasado, en concreto en la localidad de Treviso que pertenece a la región italiana del Véneto. La receta original sólo tenía cinco ingredientes (huevos, azúcar, bizcochos Savoiardi, café exprés y cacao en polvo) y su objetivo primordial era el de ser un reconstituyente de efecto inmediato, debido a su gran aporte de carbohidratos.

¿Por qué se buscaba este efecto? Ahí entramos en el lado oscuro de la historia del tiramisú. Cuentan que el dulce era ofrecido por la madame de un burdel de Treviso a sus clientes (en aquella época, al parecer, estos locales contaban con su propio cocinero). Dicen que al entregarlo les decía:

«Anda, toma cariño, que te doy una cosa que ti tira su»

Lo que traducido al español vendría siendo algo así como una cosa “que te levanta”. Sobran las explicaciones. Obviamente la palabra tiramisú evolucionó a partir de esa expresión.

Receta del tiramisú italiano clásico

A diferencia de lo que ocurre con las bebidas de café, en las que se suelen respetar los ingredientes y proporciones que les han dado nombre, las recetas de cocina son una auténtica selva donde podemos encontrar miles de elaboraciones diferentes, todas ellas bautizadas con el mismo nombre. En este caso nos hemos decantado por la versión clásica del tiramisú que se suele servir en casi todos los restaurantes italianos.

Es una receta muy sencilla que se prepara en frío. No necesitas horno, ni fuego ni microondas. En cuanto a utensilios tan sólo te hace falta un batidor de varillas manual o (mejor aún) eléctrico, un colador y unos cuencos.

Ingredientes:

  • Dos vasos de café exprés frío
  • Las yemas de seis huevos muy frescos a temperatura ambiente
  • Ciento cincuenta gramos de azúcar
  • Quinientos gramos de queso Mascarpone
  • Trescientos gramos de bizcochos Savoiardi
  • Cacao puro en polvo (sin azúcar)
  • Opcional – Cuatro cucharadas de Marsala o Amaretto

Elaboración:

  • En primer lugar (no podía ser de otra manera) prepara un buen café exprés y déjalo enfriar.
  • Ahora viene la parte más dura. Pon las yemas de huevo y el azúcar en un cuenco. Tienes que batir hasta que no quede ni rastro de los granitos de azúcar y las yemas hayan perdido su color y se hayan vuelto blanquecinas. El conjunto debe ser suave y cremoso. Si tienes una batidora de varillas te resultará muy fácil. Si lo haces con varillas manuales te llevará más tiempo pero (miremos el lado bueno) le vendrá muy bien a los músculos de tus brazos.
  • Opcional – En este punto es cuando los italianos le dan un ligero toque de alcohol al tiramisú, añadiendo a las yemas cuatro cucharadas de Marsala (un vino dulce italiano) o de Amaretto (licor de almendras) y mezclándolo muy bien. Si el tiramisú lo va a comer algún niño o no te gusta el alcohol, puedes omitir este paso sin ningún problema.
  • A continuación añade el queso Mascarpone al cuenco y mézclalo poco a poco con las yemas, hasta que todo forme un conjunto homogéneo y muy cremoso. La mejor forma de hacerlo es con la ayuda de una lengua de repostería de silicona, lentamente y con movimientos circulares.
  • A estas alturas el café ya se habrá enfriado. Es el momento de ponerlo en un cuenco para remojar los Savoiardi. Te resultará mucho más sencillo si viertes el café en un cuenco cuadrado o rectangular. Si no tienes ninguno puedes sustituirlo sin ningún problema por la parte inferior de un hermético.
  • Remoja los Savoiardi en el café de uno en uno, por arriba y por abajo, y los vas colocando en el fondo de una fuente o de un molde, unos al lado de otros. Es muy importante que sólo los remojes, sin dejar que se empapen. Unos bizcochos chorreantes aguarán la crema y echarán a perder el tiramisú.
  • Cuando hayas cubierto por completo el fondo del molde cúbrelo con una capa de la crema que habías preparado antes. Alterna capas de bizcochos remojados con capas de crema hasta que se acaben, pero recuerda que siempre debes terminar con una capa de crema.
  • Déjalo enfriar en el frigorífico al menos durante tres horas. También puedes prepararlo el día anterior y dejarlo toda la noche en la nevera. Así tendrá más cuerpo y resultará más sencillo cortarlo sin que se desmorone.
  • Por último, antes de servir, cubre con cacao sin azúcar toda la superficie del tiramisú con la ayuda de un colador.
Tiramisú

¿Qué son los bizcochos Savoiardi?

Los Savoiardi son unos bizcochos alargados, de extremos redondeados, muy ligeros, duros, secos y con una capa de azúcar cristalizado en la parte superior. Están elaborados a base de huevo, harina, azúcar y vainilla y son originarios de la región italiana de Saboya.

En otros países se les conoce como Lady Fingers, biscuits à la cuillère, Biskotte, lenguas de gato o vainillas, por citar algunos. Si no consigues encontrar Savoiardi no te preocupes. En España puedes encontrar el mismo producto envasado por diferentes marcas con el nombre de bizcochos al huevo (o de huevo, o con huevo…).

No se deben confundir los Savoiardi con nuestros clásicos bizcochos de soletilla, que son blandos y muy esponjosos. Esto hace que no sean muy adecuados para preparar el tiramisú, ya que absorben café en exceso y se rompen con demasiada facilidad.

¿Cómo son las otras recetas de tiramisú?

Una variante del tiramisú muy extendida consiste en montar aparte las claras de los huevos, para incorporarlas al final a la crema de yemas y mascarpone, volviéndola así mucho más ligera y con más volumen. Si te decides a probarla no olvides añadir un pellizco de sal a las claras: así subirán más deprisa y se mantendrán más firmes.

En algunas recetas añaden chocolate rallado entre la primera capa de crema y la segunda capa de bizcochos. En otras se espolvorea el cacao antes de poner el tiramisú en el frigorífico. En cuestión de decoración podrás encontrar recetas donde lo adornan con hojas de menta, rodajas de fresas, frutos del bosque, sirope de chocolate o caramelo líquido.

Por último hay una gran cantidad de variantes donde en lugar de Marsala o Amaretto se utiliza brandy, whisky, ron u otros licores; en lugar de bizcochos Savoiardi ponen bizcochos de soletilla, galletas de vainilla o de barquillo, láminas de bizcocho; el café lo sustituyen por zumo de frutos rojos, siropes diluidos o batido de cacao; en vez de queso Mascarpone hacen la crema con nata; por último, para cubrir la parte de arriba hay quien pone mermelada, coco rallado… Ni que decir tiene que jugando con todas estas variables obtendrás muchos postres deliciosos, pero creemos que no merecen el nombre de tiramisú.

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